miércoles, 26 de agosto de 2015

No, estoy muerta.







Le estoy haciendo guantes de lana cruda al papá del Comadreja, buen cliente que salió porque la semana pasada me compró unos para su mamá. Es una lana ágil de tejer, me demoré nada (al menos hoy), sólo le falta la costura. El primer guante lo llevo tejiendo desde el Sábado y ya es Miércoles, eso es mucho, porque por ejemplo hoy llegué a la pega y en una hora lo terminé y además terminé el otro, es que igual, le puse tanta energía al cuello del Juanpa que quedé media débil, compruebo que necesité de 5 días para reponerme.

Escojo el crochet para hacer las terminaciones, podría ocupar la aguja, obvio,pero en mi mundo ocupar las cosas que corresponden para que las cosas funcionen no es prioridad, me gusta caminar por el territorio del crochet,y la aguja para lana es tan fome, es que tiene un orificio enorme (cero romance de enhebrar) y si no hay romance desde el principio, entonces, ¿para qué? 

Mientras intento cerrar el guante escribo, y mientras escribo pienso en que claro, debería irme temprano el día 16 de Septiembre para asistir al baile y actividad de G. Vivenciar, fotografiar e inmortalizar ese momento que será por siempre sólo ése momento, mi deber es estar para la captura, porque es mi fin, y mi caza requiere la captura previa. Sobredosis emocional que requiero cada cierto tiempo, la descarga que me recuerda que estoy muerta.