El martes 13 de Enero fuimos a visitar la posible casa para cambiarnos.
La amé. Pequeña, pero con ante jardín, patio con piscina y 2 baños. Compacta, con sombrita y viento de arbolitos, pasto a la vista. Fue un alivio encontrar algo así, el centro de Santiago terminó por agotarme. Habitarme entre tanto ruido y movimiento durante los últimos 13 años fue más que suficiente. Una revuelta social, una pandemia, un rechazo aplastante y una ultraderecha pateándonos la raja... No Marta, lo peor de todo es que todas esas personas están entre nosotros y mi humanidad ya no puede con todo, ya no podría seguir saliendo al balcón viendo pasar todo esto frente a mi nariz. Me gana la pena de la derrota.
Una casita chiquitita así: un refugio para mi sistema nervioso.
El martes 20 de Enero ya teníamos las llaves e hicimos el primer viaje para trasladar cosas de la cocina principalmente. Ese mismo día conocí a la gata Wanda, una Carey que me estremeció por parecerse tanto a la Katana, más tóxica eso sí, por lo manipuladora emocional.
En el costado izquierdo de su guatita tenía todo el pelo apelmazado, rastafara nivel rastafarey. Le dije telepáticamente que yo lo iba a solucionar para que tuviera un pelaje precioso sin chicles pegados y que esa siestecita se venía. Espérate nomás, y le lancé un besito de gatito con la mirada asintiendo un juramento.
Para el Viernes 13 de Febrero, ayer, recién pude volver a trasladar materiales porque estuve trabajando en todos los procesos que surgen cuando se dejan los espacios que fueron hogar por tanto tiempo.
Hoy 14 de Febrero traje camas y escritorio, es el primer día que dormiré aquí. A penas me senté en el sofá a reponerme de los movimientos, llegó la Wanda a echarse en mi falda, y el circuito 'tengo un gato generándome calor en mi útera sangrante vamos a pegarnos un viajecito transero de aquellos', activado.
Casi 2 horas siendo dos gatas viajeras entregadas al sentir, tráiganme un babero, gracias gatita por el amor.
Así estamos, yo la persigo a ella y luego ella me persigue a mí embobadas mutuamente. Hasta le tijerié arreglé el pelo, pelones por alivio y un par de mordiscos, un trato justo.
¡Qué droga dura es el amor!
Me senté en el escritorio a escribirle a mi(s) amor(es) imaginario(s), es en la escritura donde digo lo que no, escribí para otros pero para mí, mensajes que ya no volveré a enviar; porque hice de mí mi lugar más seguro.
Escribiendo las Cartas que no repartí.
Recordé las palabras canción indúceme a poner un poco de orden, cuestión de ver que algo puede cambiar pongo Estado de vista y vuelve la Wanda a mi falda otra vez, sostenemos, insistimos, sigue Lienza, Salón Nacional de Tecnología y Un Día Ayer me atraviesa con todas sus letras mientras la miro, estás ahí no tengo más que decirte, es preciosa. En el fondo yo también soy una Carey, nos re.conocemos y nos rendimos, mientras se me caen las lagrimas y nado en un amor calentito de amor.
*
No hay comentarios.:
Publicar un comentario